Encarnación Hernández, abriendo camino

Homenaje a una pionera

Encarnación Hernández, abriendo camino
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6 de mayo de 2015
Encarnación Hernández, abriendo camino
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Encarnación Hernández tiene ahora 98 años, el pelo canoso y la piel arrugada por el paso del tiempo. Pero hace más de ocho décadas, cuando contaba tan sólo 12 o 13 años, fue una de las pioneras en jugar al baloncesto en España. Todo comenzó porque unos chicos de su barrio (entre los que se encontraba su futuro marido) alquilaron una parcela frente a su casa y en ella hicieron un modesto campo de baloncesto con canastas de madera. Allí empezó ella a dar los primeros botes a la pelota (mucho más rudimentaria que las que conocemos hoy en día) y a convertirse, sin ella saberlo, en una leyenda de nuestro país.

Comenzó a dar sus primeros pasos en el Atlas de Barcelona, donde en 1932, con 13,88 puntos por partido, fue la máxima anotadora media tanto de hombres como de mujeres. Y más tarde pasaría por clubes como el Layetano, Cottet, la Sección Femenina de la Falange y finalmente el Barça, el equipo de su vida y en el que se retiró en 1953 por decisión propia, cuando decidió ser madre.

Encarna apenas mide más de metro y medio (154 centímetros para ser exactos), pero eso no fue un inconveniente para que terminara convirtiéndose en ‘la niña del gancho’, el apodo con el que todo el mundo la conocía por el buen uso que hacía de este recurso. “Yo tiraba de todas las maneras posibles, pero el gancho era mi especialidad y siempre que lo usaba procuraba hacerlo con elegancia, que es como hay que hacer las cosas en esta vida” ha declarado en más de una ocasión. Reconoce que antes se jugaba al baloncesto de forma diferente. Se improvisaba más y se tiraba menos de táctica. Ahora le parece que el juego está más encorsetado y que al ser más táctico se parece más al fútbol.

Además de jugadora, Encarna también fue entrenadora, llegando a dirigir hasta a ocho equipos diferentes. E incluso, llegó a actuar como árbitro en alguna ocasión. Lo fue todo en el baloncesto femenino cuando el baloncesto femenino en España no era nada. Hasta que decidió retirarse, a los 36 años, porque decidió empezar una nueva vida como madre. Tuvo un niño y dice que es de lo que más orgullosa se siente en su vida. Una vida larga en la que sólo echa en falta dos cosas: no haber estudiado en la Universidad y no haber podido ser abuela.

La ‘niña del gancho’ saltó a los periódicos y los medios de comunicación el año pasado, con motivo de la creación de un documental en el que se narra su vida. Ahora las jugadoras de baloncesto van a visitarla a su casa como muestra de reconocimiento a la que fue pionera del baloncesto en España. Ella se siente halagada y dice que tanto piropo y adulación le hacen sentir joven. Y es que la ‘niña del gancho’ tiene ya 98 años y se ha convertido, por derecho propio, en la ‘súper abuela’ del baloncesto español.

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